Guacolda Antoine Lazzerini

Biografia

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Fuente : Universidad de Chile 

Nació en Santiago el 11 de Abril de 1908, su padre se llamaba Fernando (nació en Francia) y su madre llamada Minerva, nació en Italia. Ambos emigran desde Francia e Italia.
En el año 1923, da por terminado sus estudios en el Liceo de Aplicación.
En 1924 entra al Instituto Pedagógico de la Universidad de Chile.
En el año 1926 comienza a dar sus primeras de matemáticas, con este trabajo ayuda de manera financiera a su familia, la cual está compuesta por siete hermanos y sus dos padres.
En Junio del año 1928, se recibe como profesora de Física y Matemática. A partir de este mismo año fue nombrada profesora en el Liceo Lastarria, es profesora de este liceo durante 30 años. También y a la par de ese trabajo, fue nombrada profesora del Instituto Superior de Comercio, en él trabaja hasta el año 1931. Para no quedar hasta ahí no más con sus estudios, ella decide rendir al mismo tiempo en el que se encuentra trabajando, los cursos que el Instituto le entrega en la carrera e actuario, de esto obtiene el título de “Actuario” en el año 1929.
En el año 1929, aparte de obtener el título antes mencionado, también es nombrada profesora ayudante en el Instituto Pedagógico, en él daba clases en asignaturas de tercer año y también de otros niveles, desarrollándose en las asignaturas de Geometria Analitica y Geometría.
En 1933 es nombrada profesora auxiliar. Tuvieron que pasar varios años para que Guacolda fuera designada como profesora titular de cátedra.
La década del 40 estuvo marcada para ella, ya que fue cuando se consolidó como profesora, recibiendo varios elogios por parte de todos.
En  1944 se casó con el también profesor del Liceo Lastarria y también abogado Arcadio Escobar. En el año 1946 y 1948, es cuando nacen sus dos hijos Fernando y Álvaro.
En 1947 se convirtió en profesora de la Escuela de Ingenieros Industriales.
En 1953 se suma a un grupo de profesores, bajo la dirección de Alejandro Tarragó
En 1954 se le designa como profesora titular de cátedra en la Facultad de Filosofía y Educación de la Universidad de Chile, del cual dependía el Instituto Pedagógico.
 En 1958 deja de trabajar en el Liceo Lastarria. En este período realiza clases en la Universidad de Chile, en la Universidad Técnica, también desarrolla una actividad de Memorias y Seminarios, específicamente sobre los métodos de la matemática en educación media.
Luego entre 1954 hasta el 1958, desempeña el puesto de secretaria del consejo docente de matemáticas, física y química en la Universidad Técnica, también trabajaba en la Universidad de Chile.
Entre 1958 - 1962 es elegida presidenta del mismo consejo Docente (antes mencionado)
En el año 1959, es jefa del departamento de Matemáticas de la facultad de Filosofía y educación en la Universidad de Chile.
En 1960 es escogida jefa de la Comisión de Bachillerato de Matemática, esta responsabilidad le dura hasta el año 1965.
Junto a un grupo de colegas comienza una actividad para perfeccionarse como profesores, esta actividad es realizada en el Centro de profesores de Matemáticas y Física de Santiago, es escogida presidenta en el año 1960 al año 1963.
En el año 1957 es delegada de la UTE en el Congreso de Universidades Latinoamericanas, en Buenos Aires.
En 1962 es invitada a visitar Universidades por el Gobiernos de República Federal Alemana y también de Francia, centros de enseñanza industrial y otros establecimientos.
A fines del año 1962 se jubila, tras 35 años de un gran servicio, pero el hecho de retirarse de la actividad docente estaba en pleno desacuerdo con su espíritu, vocación y la capacidad de trabajo que ella tenía, le impulsan a trabajar.
Debido a que no puede quedarse conforme con haberse retirado y dejar de trabajar, ella sigue dando clases en el Kent School. En el año 1963 la Universidad de Chile la designan con el título de Profesora extraordinaria de la facultad de Filosofía y Educación, con esta designación puede volver a dar clases en el Instituto Pedagógico, empieza un período de harta actividad, también a dar clases de matemáticas en la Escuela de Psicología de la Universidad de Chile.
Entre los años 1963 - 1968 es jefa del departamento de matemáticas de la Facultad de Filosofía y matemática en la U. de Chile.
Desde el año 1964 hasta el año 1973, nuevamente es elegida como presidenta en el Centro de profesores de matemática y física de Santiago, pese a que ella había decidido jubilar, este puesto hace que ella tenga que seguir encabezando un esfuerzo importante para el perfeccionismo de los profesores. Tuvo que ir a distintos seminarios, encuentros y también convenciones, y un nivel nuevo en la cooperación de institutos y gobiernos de otros países.
Junto a María Lara (otra profesora) divulgan el libro “Nuevas matemáticas para padres”.
Desde el año 1972 hasta el año 1980 ejerce como profesora de la Facultad de Ciencias en la Universidad de Chile, junto con ese trabajo ella sigue ejerciendo como profesora en el Kent School hasta el año 1985.
En el año 1985, finalmente termina su carrera como docente, incluso hasta hace unos pocos años atrás seguía entregando ayuda docente a estudiantes y también profesores.
En el año 1992 postula al premio Nacional de Educación.
En el 2000, con el motivo de celebración del día de la madre, es distinguida como una profesional distinguida junto a Elena Caffarena y a Violeta de la Cruz, Guacolda es escogida por la agrupación de Mujeres Ingenieras.

Fuente : Cristian Antoine 




Una mirada critica...
En la actualidad, y mirando las aulas desde lejos y con otra perspectiva, observa los acontecimientos con cierta preocupación. “Veo a los alumnos muy inquietos, espero que la situación mejore para que la educación se proyecte. Son jóvenes que esperan cambios y que se rebelan cuando no consiguen lo que desean”. Y en el Día del Profesor, quiere enviar un mensaje a sus colegas: “No tenemos que olvidar la raíz de nuestra vocación, lo que nos motivó a convertirnos en educadores. A quienes enseñan Matemática, me gustaría recordarles que su influencia es muy importante para el futuro de la sociedad”. Frente a las dificultades, dice, no hay que darse por vencido: “Siempre existen problemas y hay que buscar la forma de resolverlos. Esto deben tenerlo claro los maestros”. Y de que ha tenido problemas en su carrera, los ha tenido. Por ejemplo, en 1928 fue postulada por uno de sus profesores, Enrique Fremel, para hacer clases en la Escuela de Artes y Oficios, pero en un principio no fue admitida por el hecho de ser mujer. Así de simple. A petición del director, la pusieron a prueba por un tiempo. Ella se las ingenió y terminó por ganarse la confianza y el cariño de sus alumnos. Finalmente, se quedó haciendo clases en ese lugar por un buen periodo de tiempo. Por último y no menos importante, dice Guacolda, un profesor no debe olvidar el preparar una materia. No se puede, ni debe, llegar a improvisar una sesión, ya que es el alumno el principal afectado. “El trabajo de un educador cumple una misión en la sociedad que nadie debe olvidar. Por eso hay que hacerlo y hacerlo bien”.
(Fuente: http://www.grupoeducar.cl/uploads/media/1286.pdf )

(Fuente: Google Imágenes)


Profesora titulada a los 20 años

Sus primeros pasos en la pedagogía comenzaron cuando era una alumna más en el Liceo de Aplicación de Niñas, ubicado en Alameda esquina con Ricardo Cumming. Estaba en Sexto Año de Humanidades y de repente, el profesor le pide que le enseñe a sus compañeros algunos ejercicios. Lo hace y muy bien. Después, le solicitan que antes de empezar cada sesión, reemplace al maestro unos minutos ayudándole al resto de sus pares. De esta manera, poco a poco se iba marcando en ella la profesión que la acompañaría toda su vida. Una vez que egresó, sin dudarlo, ingresó a estudiar al Instituto Pedagógico. A los 20 años tenía el “cartón” en sus manos. En 1928 se titulaba como profesora de Matemática y Física con trabajos sobre resoluciones de ecuaciones diferenciales y con derivadas parciales. Por esos días, su padre falleció y ella, junto a su madre, quedaba a cargo de la enseñanza de sus siete hermanos. No se sintieron solas frente a la adversidad. Guacolda, con su personalidad -fruto de la mezcla entre su padre francés y su madre italiana- siguió adelante. Ingresó a trabajar al Liceo Lastarria y a partir del año 1947 fue profesora de la Escuela de Ingenieros Industriales que desde 1953 pertenecía a la Universidad Técnica del Estado. Allí ocupó importantes cargos como, por ejemplo, el de secretaria del Consejo Docente de Matemática, Física y Química (1954-1958).
Años más tarde, fue elegida presidenta del mismo Consejo Docente, un cargo equivalente al de decano. En la década del 40 se consolida como profesora y ya varias promociones de lastarrinos han recibido el influjo de su actividad docente. Pero más que eso, la entrega y la amistad de esta reconocida profesora han permanecido en el tiempo, lo que explica por qué sus ex alumnos todavía llegan a visitarla y juntos recuerdan momentos del pasado. Incluso a su marido, el abogado Arcadio Escobar, lo conoció en el Liceo Lastarria, donde se desempeñaba como inspector y profesor de Educación Cívica. Lo recuerda con nostalgia y se asoman lágrimas de sus pequeños ojos. Era el padre de sus dos hijos: Fernando y Álvaro, ambos ingenieros.
(Fuente: http://www.grupoeducar.cl/uploads/media/1286.pdf)

(Fuente: Google-imágenes)




Libro "Nuevas matemáticas para los padres"



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